Cambios y desafíos: Lo que les espera a los departamentos jurídicos del futuro

Durante décadas, la función de un departamento jurídico interno era principalmente proteger a la empresa de los riesgos y la responsabilidad. En la actualidad, los asesores jurídicos están abandonando esta función reactiva y avanzando hacia un modelo más centrado en el negocio, que los sitúa en el centro de las operaciones de la empresa.

La globalización, el aumento de la normativa y la aparición de la tecnología jurídica están transformando los departamentos jurídicos de las empresas. Si se gestiona adecuadamente, este cambio puede convertir a los asesores jurídicos en verdaderos socios comerciales estratégicos dentro de sus organizaciones.

UN CAMBIO DIGITAL PARA LOS DEPARTAMENTOS JURÍDICOS

Arrastrados por la revolución tecnológica, los departamentos jurídicos han racionalizado y automatizado muchas tareas que antes consumían mucho tiempo. Mientras que los abogados generales solían estar enterrados en el papeleo, ahora pueden recurrir a soluciones virtuales capaces de manejar de forma segura cantidades masivas de datos. La investigación normativa, los contratos, la facturación, los informes corporativos… todo ello puede ahora automatizarse, al menos en parte, liberando al personal jurídico para que pueda contribuir más plenamente en otras áreas. La automatización de estas tediosas tareas permite al abogado disponer de más tiempo para centrarse en las tareas y proyectos más importantes.

La tecnología jurídica tiene muchas formas, pero todos estos productos tienen un objetivo común: hacer que los equipos jurídicos internos sean más eficientes y ágiles. Sin embargo, para aumentar la productividad, los abogados necesitan una rúbrica con la que medir su éxito, y ahí es donde la analítica puede ayudar.

Este campo cada vez más amplio ofrece a los asesores jurídicos una forma de hacer un seguimiento transparente de sus gastos y de su rendimiento, lo que, a su vez, pone de manifiesto las oportunidades de externalización, reducción de personal o, simplemente, de cambio de estrategia. A medida que la analítica se perfecciona, hay posibilidades de utilizar estas herramientas de forma más predictiva, para identificar los puntos problemáticos de cumplimiento, señalar los déficits presupuestarios que se avecinan o adelantarse a los próximos costes.

EL CONSEJERO GENERAL GLOBAL

Mientras el mundo se encoge, las empresas se expanden. Con un número cada vez mayor de organizaciones que abren sucursales en toda Europa y fuera de ella, el departamento jurídico de las empresas de hoy en día tiene que actuar a nivel local pero pensar a nivel mundial. Los departamentos jurídicos de las empresas multinacionales suelen operar desde una sede central, pero con los negocios repartidos por muchas jurisdicciones diferentes, su perspectiva y enfoque deben trascender las fronteras. La complejidad de un equipo jurídico centrado en todo el mundo puede ser desalentadora. Las diferentes normativas, legislaciones, políticas e incluso idiomas pueden dificultar las operaciones legales en toda la organización.

El uso estratégico de la tecnología jurídica puede ayudar tanto si su equipo jurídico corporativo está centralizado en la sede central como si no. Si tiene personal jurídico empleado en otros lugares del mundo, es importante establecer una estructura sólida que aclare su función y sus deberes, los recursos de que disponen y sus obligaciones de información al asesor jurídico de la sede central.

Este enfoque descendente también debe ser infundido con las mejores prácticas, prioridades y normas profesionales de la empresa en todos los niveles. La creación de una cultura común de colaboración y comunicación es esencial para el éxito de equipos jurídicos diversos y dispares.

ESTRATEGIA PARA EL ÉXITO 

Es un reto predecir cómo será el departamento jurídico dentro de diez años, pero los asesores generales tienen la oportunidad de dar forma a ese futuro elaborando una estrategia.

Ha llegado el momento de adoptar herramientas tecnológicas adaptadas a la gobernanza jurídica. Esto podría incluir plataformas de colaboración como Legal Entity Management o Entidades, que supervisa toda la actividad legal, permitiendo un fácil acceso a cualquier persona que dé permiso dentro de su organización, en cualquier parte del mundo.

El software de gestión de contratos y litigios también puede ser transformador, ya que proporciona a los abogados la capacidad de centralizar, analizar y organizar sus contratos y casos.