El papel del departamento jurídico ha evolucionado de forma notable. Si antes su función principal era limitar los riesgos organizativos, hoy se espera algo más. El departamento jurídico debe actuar como socio estratégico del consejo de administración y de la dirección general. Este cambio de rol llega acompañado de presiones crecientes: mayor volumen de trabajo, entornos normativos más complejos y una transformación tecnológica sin precedentes. El 2025 EY Law General Counsel Study encuestó a 1.000 directores jurídicos de empresas con ingresos superiores a 1.000 millones de dólares en 21 países. Sus conclusiones son claras: la geopolítica, la presión regulatoria y los avances tecnológicos son las tres fuerzas externas que más condicionan la agenda jurídica en los próximos años. Este artículo recorre los retos más relevantes de los departamentos jurídicos en 2025 y ofrece claves para abordarlos con eficacia.

El departamento jurídico: intermediario entre intereses discordantes
El departamento jurídico debe contribuir a la creación de valor en la empresa. A diferencia del abogado externo, el jurista de empresa trabaja con los números y el rendimiento del negocio como referencia constante. La posición que debe encontrar no siempre resulta sencilla en la práctica. ¿Cómo armonizar los intereses de distintas entidades operativas que tienden a discrepar con frecuencia?
El verdadero arte del asesor jurídico consiste en encontrar un campo de entendimiento entre todos estos actores. Y todo ello conforme a la legislación vigente, acompañando a los equipos en las limitaciones que encuentran en su día a día. Los juristas no son un freno para la empresa, sino un motor clave. Se les consulta sobre múltiples aspectos operativos, lo que les obliga a gestionar un corpus normativo en constante evolución, a veces con disposiciones que se contradicen entre sí.
Presión regulatoria y cumplimiento normativo
El volumen y la velocidad de los cambios regulatorios se han acelerado significativamente. El Reglamento de Inteligencia Artificial de la UE, la evolución continua del RGPD, las exigencias de sostenibilidad y la normativa ESG añaden capas de complejidad al trabajo jurídico cotidiano.
Según el 2025 EY Law General Counsel Study, el 60 % de los departamentos jurídicos tiene dificultades para hacer un seguimiento de los cambios normativos en todas las jurisdicciones relevantes. Esta fragmentación afecta especialmente a grupos internacionales, que deben gestionar marcos legales distintos en cada país donde operan.
Ante este reto, los equipos jurídicos deben:
- Implantar sistemas de vigilancia normativa automatizada para detectar cambios de forma temprana.
- Desarrollar protocolos de respuesta rápida ante nuevas regulaciones.
- Colaborar estrechamente con los departamentos de cumplimiento y de gestión de riesgos para garantizar una respuesta coordinada.
- Documentar los niveles de tolerancia al riesgo de la organización y compartirlos con la dirección.
Anticiparse al futuro: la gestión proactiva del riesgo
La anticipación sigue siendo el principio rector de los mejores departamentos jurídicos. El objetivo no es reaccionar ante los problemas, sino preverlos. Esto implica analizar cada situación con detalle, identificar riesgos contractuales, societarios o reputacionales antes de que se materialicen y contar con herramientas para actuar con rapidez.
Entre los aspectos que los equipos jurídicos deben contemplar de forma sistemática:
- Gestión del riesgo de litigios, con atención especial a los contratos vigentes y a los posibles incumplimientos.
- Seguimiento de filiales, participaciones y poderes en estructuras societarias complejas.
- Incorporación de cláusulas de revisión y salvaguardas en los nuevos contratos.
- Definición de tolerancias al riesgo claras, documentadas y alineadas con la dirección.
- Vigilancia de los enfoques de crecimiento externo y de las operaciones M&A.
La gestión centralizada de los asuntos jurídicos permite a los equipos tener visibilidad completa sobre el estado de cada expediente y actuar de forma coordinada con todas las partes implicadas.
Inteligencia artificial: reto y oportunidad para el departamento jurídico
La inteligencia artificial es hoy uno de los temas más relevantes para los departamentos jurídicos, tanto como herramienta de trabajo como objeto de regulación. En 2025, el 44 % de los departamentos legales ya utiliza IA generativa, frente al 28 % en 2024 y al 20 % en 2023. La adopción se acelera, y los equipos que no definen una estrategia clara corren el riesgo de quedarse rezagados.
Las aplicaciones más inmediatas de la IA en el ámbito jurídico incluyen:
- Revisión y análisis de contratos, con extracción automática de cláusulas clave y alertas de riesgo.
- Generación de borradores a partir de plantillas y precedentes internos.
- Vigilancia normativa mediante análisis automatizado de fuentes regulatorias.
- Análisis predictivo para anticipar el resultado de litigios o el rendimiento de una cartera contractual
Sin embargo, la implantación de la IA exige una estrategia bien definida. Es necesario identificar casos de uso concretos, garantizar la calidad de los datos disponibles y establecer controles de supervisión para validar los resultados. La tecnología debe actuar como facilitadora, no como sustituta del criterio jurídico.
Puede consultar cómo la tecnología está transformando la automatización del flujo de trabajo jurídico en empresas de distintos sectores.
Acompañar la transformación digital del departamento jurídico
Los hábitos de trabajo de los juristas están ya profundamente arraigados en lo digital. Compartir documentos, colaborar en la revisión de contratos, celebrar reuniones de consejo de administración de forma segura: lo digital es una realidad cotidiana para los equipos jurídicos modernos.
Sin embargo, el 87 % de los departamentos jurídicos reporta dificultades relacionadas con los datos: información dispersa en distintos sistemas, plataformas desconectadas entre sí y acceso limitado a datos precisos cuando se necesitan (2025 EY Law General Counsel Study). Esta fragmentación ralentiza la toma de decisiones y multiplica el riesgo de errores.
Los departamentos jurídicos que afrontan con éxito la transformación digital suelen compartir varias características:
- Centralizan toda su información en una plataforma única.
- Automatizan las tareas repetitivas para liberar tiempo de asesoramiento de alto valor.
- Utilizan cuadros de mando e indicadores para medir su rendimiento y demostrar valor al negocio.
- Forman a sus equipos de forma continua en el uso de las nuevas herramientas disponibles.
El reto no es únicamente tecnológico, sino también organizativo. Adoptar nuevas soluciones requiere gestionar el cambio con cuidado y asegurar la adopción por parte de todos los usuarios.
Para acompañar a los equipos jurídicos en este proceso, la Suite DiliTrust integra cinco módulos en una única plataforma: Gestión de Consejos (Board Portal), Gestión de Contratos, Gestión de Entidades Jurídicas, Gestión de Asuntos Legales y Dataroom. Todos ellos están respaldados por inteligencia artificial propia, desarrollada específicamente para documentos y datos del ámbito jurídico y corporativo.

