Con la colaboración de Eugenia Navarro, Consultora Jurídica Estratégica y Líder Comunitaria Regional para España en el Corporate Legal Operations Consortium.
Los equipos jurídicos son conocidos por su escepticismo a la hora de adoptar soluciones basadas en IA. Pero la verdadera cuestión no es si el departamento jurídico debe adoptar la IA, sino si la IA genérica funciona realmente para el departamento jurídico o si este se ve obligado a adaptarse a ella. El departamento jurídico necesita adaptar la IA a sus necesidades específicas. Ahí es donde empieza la batalla entre las herramientas genéricas y las especializadas para el ámbito jurídico.
Hoy en día, las empresas adoptan plataformas para toda la organización como Copilot o Gemini. El departamento de IT invierte mucho en estas herramientas, así que la pregunta natural es: ¿Por qué el departamento jurídico necesita otra cosa?
En una conversación reciente, Eugenia Navarro, Consultora Jurídica Estratégica y Líder Comunitaria Regional para España de CLOC, argumentó que aquí es donde muchas organizaciones se equivocan.
Los departamentos jurídicos se enfrentan a una batalla entre la IA generalista y la tecnología jurídica especializada. El problema es que ambas conversaciones a menudo implican a IT. Desde IT creen que puede desarrollar internamente lo que los especialistas han pasado años perfeccionando.
Esta tensión entre estandarización y especialización se da tanto en las grandes como en las pequeñas empresas. Entonces, ¿cómo pueden los equipos jurídicos salir de la trampa de la IA empresarial?
La trampa de la IA empresarial
Es habitual que las organizaciones crean que las soluciones pueden desarrollarse internamente adaptando las plataformas de IA a las necesidades de los distintos departamentos. Aunque este enfoque prioriza la eficiencia, no funciona igual de bien para todas las unidades de negocio. Y la tasa de fracaso es sorprendente.
Según un informe del MIT, tres de cada cuatro proyectos de IA desarrollados internamente fracasan debido a la incomprensión de los contextos específicos del sector. La cuestión es que cada departamento tiene necesidades y prioridades distintas que no pueden abordarse con un enfoque único.
El departamento jurídico opera en marcos normativos complejos que cambian de una región a otra. Y los riesgos que entrañan exigen profundos conocimientos especializados. Navarro indicó:
Uno de los mayores errores que cometen las organizaciones es asumir que sus equipos de IT internos pueden replicar lo que las empresas de tecnología jurídica han construido gracias a una profunda experiencia en el sector.
No es una cuestión de capacidad técnica. Es una cuestión de especialización. Las empresas de tecnología jurídica han invertido millones para comprender los flujos de trabajo jurídicos, las estructuras de documentación y las realidades operativas. Los equipos internos, por mucho talento que tengan, no pueden replicar fácilmente ese enfoque.
Los avisos no pueden proteger contra todos los riesgos
La exposición al riesgo legal requiere algo más que una herramienta genérica de IA. Sí, la herramienta adecuada puede dar buenos resultados en tareas repetitivas y resolver determinados problemas empresariales, pero el riesgo jurídico no funciona así.
Los departamentos jurídicos son responsables de gestionar tareas críticas como:
Si las políticas internas no están alineadas, la organización se expone a investigaciones. Si no se documentan las medidas correctoras, la organización se arriesga a perder credibilidad ante las autoridades. No se trata tanto de productividad como de gobernanza.
Pero incluso los argumentos de riesgo más sólidos deben traducirse en impacto empresarial para ganarse a los directivos. Para convencer a los directivos de que las herramientas jurídicas especializadas en IA tienen sentido, Navarro comparte su punto de vista: los equipos jurídicos y sus socios tecnológicos deben trabajar juntos para justificar la inversión.
Argumentar a favor de las herramientas jurídicas de IA
La tecnología debe alinearse con los objetivos empresariales. Si solo se centra en optimizar el departamento jurídico sin explicar el beneficio empresarial, fracasará.
La IA jurídica debe diseñarse para favorecer la trazabilidad, el control y los resultados medibles. Debe permitir a los equipos jurídicos demostrar valor, no solo automatizar tareas.
El acceso instantáneo a los contratos, la visibilidad inmediata de la documentación y las mejoras cuantificables en la capacidad de respuesta son beneficios empresariales que convencen a la dirección. Navarro sugiere analizar el posible retorno de la inversión. Y hacer hincapié en cómo las herramientas jurídicas especializadas de IA suponen una ventaja competitiva. Esto puede ser clave para convencer a las partes interesadas más reacias.
Trabajar con KPI y datos adecuados para obtener resultados óptimos
Antes de lanzar cualquier iniciativa de IA, Navarro destaca un paso fundamental que las organizaciones suelen pasar por alto: definir los KPI y los resultados esperados.
Para mí, es clave establecer los KPI y los beneficios del proyecto antes de empezar. De lo contrario, nadie querrá invertir.
La IA solo puede aportar valor si los datos jurídicos subyacentes están estructurados, son accesibles y están alineados con objetivos claros. Cuando los contratos y los documentos jurídicos están fragmentados o mal organizados, incluso las herramientas de IA más avanzadas tendrán dificultades para producir resultados significativos.
Las organizaciones que estructuran su información jurídica y miden los resultados ganan algo más que eficiencia. Ganan visibilidad, preparación y capacidad para competir a un nivel superior.
La verdadera cuestión
La cuestión no es si el departamento jurídico debe adoptar la IA. Se trata de si el departamento tiene las bases adecuadas -y las soluciones especializadas adecuadas- para utilizar la IA de forma eficaz y responsable.
La IA genérica mejora la productividad y elimina las tareas repetitivas. La IA jurídica especializada protege el valor de la empresa, garantiza el cumplimiento y reduce la exposición al riesgo.
En el ámbito jurídico, esa diferencia importa.


