Introducción
El gobierno corporativo ha entrado en una nueva fase. En esta fase, va más allá de su papel de gestor del cumplimiento y se le reconoce cada vez más como socio estratégico. Esta evolución era sólo cuestión de tiempo. El gobierno corporativo moderno ha sido impulsado por una presión creciente y un panorama jurídico cada vez más complejo. Ahora se espera que las organizaciones de todo el mundo demuestren no sólo cumplimiento, sino también control, previsión y responsabilidad.
El gobierno corporativo siempre ha sido proactivo. Los responsables garantizan el cumplimiento de los plazos y la normativa, y el control de las obligaciones. Pero las organizaciones que pasan con éxito de la gestión del cumplimiento a una verdadera palanca estratégica lo hacen porque cambian la narrativa. Redefinen la forma en que el gobierno corporativo apoya la toma de decisiones. Abarca desde los equipos operativos hasta la dirección ejecutiva.
¿Qué es el gobierno corporativo tradicional?
La gobernanza siempre ha existido, aunque el término gobierno corporativo no apareciera hasta los años setenta. Las organizaciones y empresas llevan mucho tiempo buscando formas de proteger sus intereses desde una perspectiva jurídica y financiera. Lo que ha evolucionado con el tiempo no es la gobernanza en sí, sino la relación entre los equipos de gobernanza, a menudo perfiles jurídicos, y la empresa en general.
La normativa y los organismos reguladores han configurado en gran medida el entorno del gobierno corporativo. Se puede afirmar que las empresas, especialmente las internacionales, operan bajo una presión constante en este ámbito. Los mercados evolucionan rápidamente, las obligaciones se multiplican y los plazos se acumulan. Históricamente, los marcos de gobierno se diseñaban para garantizar un cumplimiento mínimo. Hoy en día, se espera cada vez más que apoyen al negocio de forma más amplia. Y que ayuden a las organizaciones a tomar decisiones informadas.
Los métodos tradicionales de gobernanza reflejan este enfoque anterior. La documentación se recopilaba manualmente, los informes se preparaban a mano y la información acababa poco a poco dispersa en unidades compartidas, buzones de correo electrónico y carpetas. Los procesos seguían siendo en gran medida manuales y la documentación estaba fragmentada. Este enfoque era viable cuando la presión regulatoria era menor y las estructuras organizativas eran más sencillas.
El contexto ha cambiado, y también el enfoque.
Hoy en día, se espera que los consejos de administración y los equipos ejecutivos actúen con mayor transparencia, gestionen entornos de riesgo más complejos y respondan rápidamente a los cambios. La gobernanza se cruza ahora con áreas como ciberseguridad, integridad de los datos, estructura corporativa y gestión de riesgos empresariales. En consecuencia, ya no puede funcionar como una capa de control puramente reactiva. Debe convertirse en una parte integrada de la estrategia de la organización.
Esta evolución marca un cambio claro: la gobernanza más cerca del núcleo de la toma de decisiones de la organización
¿Qué ha configurado los modelos modernos de gobierno corporativo?
La evolución del gobierno corporativo en todo el ecosistema empresarial mundial ha venido determinada por al menos tres factores principales.
Complejidad normativa
El cumplimiento normativo fue el motor original del gobierno corporativo. Surgió a finales de los setenta en Estados Unidos. Posteriormente se extendió a otras regiones a medida que los reguladores buscaban un mayor control sobre la actividad empresarial y el comportamiento del mercado. En aquella época, el cumplimiento era relativamente sencillo. Se definían las normas, las organizaciones las cumplían, informaban en consecuencia y los marcos de gobierno podían permanecer estables durante más tiempo. Hoy en día, las obligaciones de cumplimiento son más numerosas, más detalladas y mucho menos tolerantes con los errores. Mientras que los requisitos normativos evolucionan rápidamente y las expectativas en torno a la documentación, las pistas de auditoría y el acceso rápido a información precisa siguen aumentando.
Ciberseguridad
La ciberseguridad es más reciente y, por sorprendente que pueda parecer, va mucho más allá del equipo de IT. Ya no es una preocupación puramente técnica, sino una prioridad de gobernanza. Ahora se espera que los consejos de administración y los responsables de gobernanza supervisen áreas como la protección de datos, la resiliencia de los sistemas y los ciberriesgos en general. Esto es particularmente crítico en ciertas industrias, como las finanzas o la sanidad, incluyendo áreas como los contratos farmacéuticos. Reglamentos como DORA han reforzado aún más la importancia de la ciberseguridad y han destacado el papel de los profesionales jurídicos en la protección de las organizaciones frente a las amenazas digitales. Cumplir estas expectativas requiere marcos de gobernanza que garanticen la visibilidad, la trazabilidad y el control de la información sensible y la toma de decisiones.
Inteligencia artificial
Es evolución más reciente, y se ha extendido rápidamente a la vida cotidiana y ha llegado también al mundo jurídico. La integración de la IA en las actividades jurídicas y de gobierno está cambiando las expectativas y configurando aún más la forma en que se espera que el liderazgo de gobierno opere, cumpla y contribuya a una estrategia empresarial más amplia. Ya sea mediante automatización, flujos de trabajo o documentación generada por IA, como actas de reuniones, contratos o cláusulas, nada de esto funciona sin datos estructurados y sistemas claros.
Cuando las herramientas están desconectadas o los datos fragmentados, la IA no puede aportar un valor significativo. En este sentido, es más que una herramienta de productividad o que hace que los equipos trabajen más rápido. Con la IA, los equipos pueden pasar del trabajo reactivo a la prevención y la toma de decisiones proactiva. Así refuerzan la gobernanza y orientan la estrategia empresarial. Plantea nuevas cuestiones en torno a la responsabilidad, la calidad de los datos y el diseño de la gobernanza. Para utilizar la IA de forma responsable, las organizaciones deben asegurarse primero de que los datos de gobernanza estén estructurados, sean fiables y fácilmente accesibles.
En conjunto, estas fuerzas impulsan la gobernanza más allá del cumplimiento y hacia la implementación estratégica.
Cómo pasar a un gobierno corporativo moderno
Lo primero es comprender qué es lo que falta. Si alguno de los puntos mencionados a continuación forma parte de sus obstáculos habituales, significa que hay margen de mejora:
- Los plazos se controlan manualmente
- La documentación relativa a la gobernanza, como las actas de las reuniones del consejo y las resoluciones, se guarda en distintos lugares
- Los miembros del equipo y del consejo a veces trabajan con información desactualizada
- Durante las auditorías, es difícil encontrar un rastro fiable y lógico de decisiones, fechas y más información
En general, existe un mayor riesgo de exposición sin automatización ni las herramientas adecuadas. Parece que hay una cierta digitalización, porque los documentos están online. Pero falta centralización y trazabilidad, y los datos son demasiado poco fiables.
Actualmente existe un vacío de gobernanza
A pesar de la creciente concienciación sobre estos retos, muchas organizaciones siguen confiando en las prácticas heredadas. Los equipos suelen distribuir los datos de gobernanza entre hojas de cálculo, hilos de correo electrónico y herramientas desconectadas. Mantienen registros de entidades, aprobaciones y calendarios de cumplimiento por separado. Y esto dificulta la obtención de una visión general fiable y coherente.
Esta fragmentación crea una clara brecha de gobernanza. Por un lado, los consejos de administración y los ejecutivos exigen una mayor supervisión y conocimientos para la contribución estratégica. Por otro, las organizaciones siguen funcionando con sistemas y procesos que no se diseñaron inicialmente para responder a todas esas expectativas. Recuerde que antes sólo se trataba de cumplir las normas. Hoy en día, los equipos de gobernanza tienen una visión más amplia de la situación de la organización dentro de su panorama global y están en una posición única para proporcionar ideas sobre cómo anticiparse mejor y prepararse para la adversidad.
La tecnología jurídica como palanca para colmar las lagunas
La gobernanza empresarial moderna requiere integración e inteligencia, no sólo datos recopilados, para funcionar de verdad. Los datos deben estar centralizados, los procesos alineados y la información accesible a las partes interesadas adecuadas en el momento oportuno. Sin esta base, los esfuerzos de gobernanza siguen siendo fragmentados y reactivos, por muy firme que sea la intención.
Aquí es donde entran en juego las plataformas de gobernanza integradas como DiliTrust. Al reunir los datos y los flujos de trabajo de gobernanza en un entorno conectado, las organizaciones pueden dejar atrás la coordinación manual y las herramientas aisladas y pasar a una supervisión más estructurada. DiliTrust facilita el gobierno corporativo moderno conectando la gestión de entidades, la gestión de consejos y los procesos relacionados dentro de un único ecosistema, lo que permite que la información fluya sin problemas entre los equipos.
Con esta centralización, es más fácil anticiparse a los riesgos y obligaciones, y los directivos obtienen información más clara y oportuna. Las herramientas adecuadas, utilizadas correctamente, son solo un medio para ayudar a los equipos a dejar de ser meros vigilantes del cumplimiento y convertirse en socios empresariales estratégicos, con conocimientos y experiencia únicos.



