ESG, SRI y Razón de ser en el Consejo de Administración

Las grandes empresas responden a la llamada de la Ley del Pacto de 2019 constituyendo su razón de ser. Esto es aún más cierto tras la crisis sin precedentes de Covid-19 y la COP26. Estas estructuras también han replanteado sus estrategias dando prioridad a las nuevas tendencias, en particular los criterios ESG (Environmental, Social and Governance) y la SRI (Socially Responsible Investment).

Gobierno corporativo bajo presión

Con el tiempo, cada vez más empresas han desarrollado una razón de ser. El fenómeno ha sido impulsado en gran medida por la ley del Pacto para el crecimiento y la transformación de las empresas. En general, el movimiento ha sido impulsado por los inversores, en particular los que son responsables con el medio ambiente. Muchos de los grandes nombres del IBEX35 han trazado a conciencia las líneas que los definen.

  • La adhesión de los inversores y el propósito de la empresa

El apoyo de los inversores a la empresa es aún más importante hoy en día cuando existe un argumento comercial para el propósito de la empresa. Esto significa no sólo dar prioridad a los beneficios, sino también tener en cuenta otros imperativos como la sostenibilidad. Sin embargo, dar prioridad a elementos distintos del simple beneficio suele llevar a una empresa a ser más rentable, al menos a largo plazo. Esto se confirmó durante la crisis de Covid-19, cuando algunas empresas con buenas calificaciones ESG permanecieron en la Bolsa. La razón de ser debe estar permanentemente vinculada a estas dimensiones. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU deben ser respetados y el Consejo de Administración debe situarse en el centro del sistema.

  • Criterios ESG y estrategia empresarial sostenible

En España, la CNMV invita a conocer la diferencia entre fondos que promuevan características medioambientales o sociales (denominados ligth green), de los fondos de inversión que tengan como objetivo una inversión sostenible (dark green).

La CNMV quiere despertar el deseo de los inversores de conocer la visión de la empresa, con vistas a una inversión a largo plazo. Quieren saber cómo interactúa la empresa con su ecosistema, especialmente en la crisis actual. Los criterios ESG ocupan, pues, un lugar preponderante cuando sabemos que estos elementos permiten determinar la atención que presta una empresa a su medio ambiente, su gobernanza y su situación social.

Por lo tanto, para aplicar una estrategia empresarial de alta calidad, estas indicaciones deben tenerse en cuenta como impulsores del valor. El consejo de administración debe incluir estos elementos para garantizar la sostenibilidad de la empresa.

Retos y beneficios para los consejos de administración

Las empresas evolucionan cada día en un entorno muy cambiante. Esto se ha visto en los últimos años, especialmente con la crisis de Covid-19, que ha puesto todo patas arriba. Las grandes empresas siguen disponiendo de recursos excedentes durante un tiempo más o menos limitado. Esto les permite adaptarse a las nuevas exigencias y expectativas de la economía en materia de Responsabilidad Social y Medioambiental (RSE).

En la búsqueda cada vez más intensa de la transformación de las empresas, el objetivo es aumentar la sensibilidad a los intereses de las diferentes partes interesadas, lo que tiene muchas ventajas prácticas. Los criterios ESG y SRI (Socially Responsible Investment) no sólo tienen en cuenta el beneficio a corto o medio plazo. Incluyen la forma en que la empresa aborda los nuevos retos del siglo XXI (contaminación, emisiones de CO2, residuos, cambio climático, gestión del capital humano, género, salud, seguridad, remuneración de los ejecutivos, corrupción, estructura del consejo de administración…).

Parece que una empresa que respeta los compromisos ESG tiene más probabilidades que sus competidores de generar un rendimiento sólido y encontrar inversores de calidad. Cuando una empresa quiere crear valor adicional para sus partes interesadas (clientes, empleados, proveedores, medio ambiente), esta es una solución especialmente buena.

Además, encontrar una razón para tener éxito es una parte importante de esta nueva tendencia más humanista. Esto va en la dirección de un mejor gobierno corporativo y, por tanto, de la sostenibilidad de la actividad a lo largo de los años.

Indicadores extrafinancieros: la necesidad de informar para crear valor

Los criterios ESG y la razón de ser de la empresa son indicadores extra financieros. Es decir, elementos relacionados con las implicaciones medioambientales, sociales y de gobernanza de la empresa. La información extra financiera es un punto importante en la política de responsabilidad social de la estructura hacia la sociedad, los ciudadanos y las partes interesadas. Hoy en día, los documentos de información ya no incluyen sólo datos financieros, sino también toda una serie de datos para seguir la evolución de estos indicadores.

  • Marco jurídico para la comunicación de indicadores no financieros

La publicación de información extra financiera y sobre diversidad permitió a las empresas organizarse para informar sobre estos indicadores clave de rendimiento. Ya sea sobre la política medioambiental, social, de gobernanza y de objetivos más amplios de la estructura. Las empresas también debían describir los principales riesgos medioambientales y de gobernanza, con planes de acción para abordarlos.

En la agenda regulatoria de Europa actualizó en 2021 la anterior Directiva de Información No Financiera (NFDR). Con la nueva Corporate Sustainability Reporting Directive (CSRD) Europa busca implantar una serie de estándares europeos para la presentación de información vinculada a sostenibilidad. La fecha de presentación del primer Informe oficial será en 2025.

  • Las ventajas de establecer y controlar estos indicadores

El establecimiento y seguimiento de estos indicadores clave permite gestionar mejor la estrategia de la empresa. De hecho, estos indicadores son herramientas clave sobre el rendimiento de la empresa, lo que le permite ser más transparente hacia sus grupos de interés, a la vez que promueve sus acciones ante posibles inversores.

De este modo, la empresa muestra a la sociedad su compromiso con los problemas actuales y demuestra su responsabilidad con el entorno.

Los resultados económicos: correlación entre los indicadores financieros y no financieros

Cuando se trata de los resultados económicos, es necesario no crear una división estricta entre indicadores financieros y no financieros. De hecho, estos dos temas pueden perfectamente entrelazarse para crear una sinergia positiva a favor de la empresa. Este es el caso, en particular, de la gobernanza sostenible, que repercute en el rendimiento general de la empresa al garantizar que se evite la corrupción y la falta de diversidad de género.

Los indicadores no financieros ayudan a reducir los costes, por ejemplo optimizando el consumo de agua y recursos y adoptando una mejor organización logística. También aumentan los ingresos, por ejemplo, recuperando residuos o integrando un enfoque de calidad en los productos para satisfacer las expectativas de los clientes. Estos indicadores también contribuyen a mejorar la imagen y la reputación de la empresa, ya que las partes interesadas serán conscientes de los esfuerzos realizados para reducir el impacto medioambiental y fomentar las iniciativas sociales y una mejor gobernanza. Por último, la empresa se vuelve más atractiva para los inversores, ya que estas iniciativas no financieras limitan los riesgos financieros de la empresa debido a una mala gestión medioambiental, social y de gobernanza.