En una conversación reciente con LegalTech Hub, Nadim Baklouti, co-CEO de DiliTrust, describió el cambio estructural que se está produciendo en los departamentos jurídicos de las empresas.
El cambio no consiste en añadir más herramientas. Se trata de replantearse los cimientos sobre los que se asientan.
La adopción temprana de tecnología jurídica siguió un conocido patrón: una solución cada vez.
Este enfoque puede funcionar al principio, sobre todo para las organizaciones pequeñas, pero puede alcanzar rápidamente sus límites a medida que se acelera el crecimiento, provocando que la fragmentación también crezca.
Según Baklouti, el verdadero problema no es la funcionalidad. Es la estructura.
¿Qué es el ERP jurídico?
Un ERP jurídico (sistema de planificación de recursos empresariales para el sector jurídico) es un sistema operativo unificado que conecta todas las funciones jurídicas básicas en un entorno estructurado.
En lugar de superponer herramientas independientes, un ERP jurídico integra la gobernanza, la gestión de entidades, los contratos, los asuntos y la documentación en un único sistema de registro.
La distinción estriba en cómo interactúan los módulos.
Por qué el enfoque basado en herramientas está anticuado
Los departamentos jurídicos suelen dividirse en dos categorías:
En ambos casos, es difícil obtener una visión unificada de las operaciones jurídicas. Según Baklouti
- Equipos que operan sin sistemas jurídicos específicos
- Equipos que combinan múltiples plataformas desconectadas.
Durante mucho tiempo, el ámbito jurídico se ha quedado un poco rezagado en términos de innovación tecnológica. Era y sigue siendo habitual que algunos profesionales jurídicos utilicen herramientas creadas para finanzas o compras.
El entorno está cambiando.
Hoy en día, el departamento jurídico es tratado cada vez más como cualquier otra unidad de negocio. La dirección espera ver resultados tangibles y medibles, y para que el departamento jurídico deje de ser un centro de costes esto es fundamental.
Con sistemas fragmentados, la información se encuentra en diferentes lugares y las responsabilidades clave del departamento jurídico, como la elaboración de informes, la evaluación de riesgos y la supervisión del cumplimiento, se hacen más difíciles.
Baklouti resume claramente el cambio:
Las soluciones jurídicas [hoy en día deben ser] diseñadas para los juristas y creadas por los juristas.
De las soluciones a un sistema operativo
Otras funciones corporativas ya han avanzado hacia sistemas integrados de registro. Ventas opera a través de plataformas de gestión de relaciones con los clientes. Finanzas funciona con sistemas ERP. RRHH cuentan con sistemas unificados de capital humano. Estas unidades de negocio funcionan a través de sistemas centrales unificados, tal vez ampliando aún más las integraciones, pero el núcleo permanece intacto.
Baklouti expresó su opinión sobre esta evolución:
Creo que la historia de DiliTrust encaja bien con la evolución del sector jurídico. Se ha pasado de tener herramientas puntuales a un ERP jurídico completo.
El sector jurídico sigue ahora una trayectoria similar. Durante el debate, Baklouti describió el enfoque de DiliTrust como un ERP jurídico, un sistema operativo unificado diseñado para aportar:
En un único entorno.
La distinción no radica en el número de módulos, sino en cómo interactúan.
Interoperabilidad en la práctica
DiliTrust es un sistema integrado, como hemos explicado en la visión del sector jurídico para 2026. En este contexto, un contrato está vinculado a la entidad jurídica pertinente, que a su vez conecta con los asuntos jurídcos relacionados. A continuación, los asuntos jurídicos pueden rastrearse hasta las decisiones del consejo de administración y los umbrales de gobernanza.
«El objetivo no es sólo la eficiencia», señala Baklouti. «se trata de proporcionar al Director Jurídico un cuadro de mando consolidado en la que pueda entender el riesgo en su contexto y en tiempo real».
En lugar de navegar entre distintas herramientas, los equipos jurídicos operan en un espacio de trabajo estructurado. Todo mejora, desde la visibilidad hasta la comunicación y la elaboración de informes. Se aleja bastante de la supervisión puntual en momentos de tensión (también conocida como auditorías), es continua y está bajo control.
Muchas organizaciones adoptan este modelo progresivamente, comenzando con un único caso de uso y ampliándolo a medida que aumenta la madurez de los datos. Además, a medida que la IA se expande a la tecnología jurídica, esta interconectividad es más importante que nunca.
En la era de la IA, la estructura lo es todo
La inteligencia artificial también formó parte de la conversación, pero enmarcada en el mismo prisma estructural.
«Creemos que se puede tener la mejor tecnología de IA, ero sin los datos y sistemas adecuados que la respalden no sirve de nada», señala Baklouti.
En lugar de funcionar como una herramienta independiente, la capa de IA de DiliTrust opera dentro de una plataforma más amplia. Con acceso a contratos, entidades, asuntos jurídicos, datos de gobernanza y documentación histórica almacenada en el sistema, puede generar sugerencias contextualizadas.
«La IA sin contexto es limitada», afirma Baklouti. «Cuando la inteligencia opera dentro de un entorno jurídico estructurado, puede aportar conocimientos que las herramientas aisladas no pueden».
La IA se convierte en una extensión del sistema de registro jurídico, desde la redacción de contratos basada en el riesgo y alineada con los umbrales de delegación hasta los resúmenes de asuntos jurídicos con referencias cruzadas.
Por lo tanto, la evolución hacia un «ERP jurídico» no consiste únicamente en la consolidación. Se trata de sentar las bases estructurales necesarias para la visibilidad estratégica y la adopción responsable de la IA.
Más que una estrategia de producto
Más allá de la tecnología, esta comparación de ERP también refleja la filosofía de DiliTrust a largo plazo. Su enfoque de las relaciones con los clientes como asociaciones que se miden en años y no en ciclos de ventas. Muchas organizaciones han trabajado con versiones anteriores del software, ampliando progresivamente su uso a medida que maduraban sus operaciones jurídicas.
El modelo de ERP jurídico refleja esa filosofía a largo plazo: construir la infraestructura que permita al departamento jurídico liderar.
Vea la entrevista completa (en inglés):


